Saturday, October 17, 2015

Liliana Varela

Liliana Varela


Profesora de Ciencias Biológicas y Químicas.
Nació en Berisso, provincia de Buenos Aires, Argentina.
Se dedica a la docencia desde 1988 - abarcando el Nivel medio, Adultos y Auxiliares de Maestra Jardinera-
Cursó tres años de la carrera de Abogacía y dos años de Licenciatura en Genética.

Publicaciones.

Fue seleccionada por Editorial Dunken 2006, para integrar el libro de poemas “Voces Eternas
Editorial Nuevo Ser 2006 la seleccionó para integrar una de sus antologías de poemas.
En septiembre de 2006 editó su primer libro de cuentos "Cuentos Varios" de editorial Dunken. Dicho libro fue presentado en el encuentro "Vientos Contrarios" el 11 de noviembre de 2006 en Ciudad Jardín de Palomar ; la presentación estuvo a cargo de los moderadores de "Utopoesía" "Grupo de Susana Santamarina"y "taller literario "De vito " entre otros. Posteriormente fue presentado en la SADE de Avellaneda con la introducción de la escritora Darcy Tortonesse.
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Publicación en Internet

Tiene publicados numerosos cuentos y poesías en páginas de Internet de Argentina, Venezuela, Brasil, Chile, Colombia, España y Ecuador.

Edita junto con otros autores la revista digital del grupo "Palabras al Sol"

Libro Antologia poética virtual " Muestrario de palabras 2007" "Editorial Mi libro y yo"


SIN LUZ

Está esperando que escape. Aguarda que un minúsculo movimiento delate mi posición para atacarme. No le voy a dar el gusto, no voy a permitir que me despedace como un trozo de carne vieja.
Sabía que iba a llegar este momento alguna vez. Era lógico. Fueron años de espera. Yo lo delaté ante las autoridades. Gracias a mí se pudrió en la cárcel tanto tiempo y ahora no hay Programa de protección de testigos que me salve.
Piensa que dejándome en la oscuridad voy a correr como una cucaracha cuando encienda la luz. Está equivocado. Ambos somos viejos ya, pero mis instintos están como eran hace treinta años.
Oscuridad total. Alrededor mío sólo hay oscuridad. ¿Tan estúpido me cree como para ir a ver los interruptores? Lo único que le salió bien es que el teléfono inalámbrico no funciona y el celular lo tengo descargado. No puedo llamar a nadie para que me socorra.
Demasiado tiempo pasó tramando la venganza. Eran mentiras los rumores sobre su muerte en la prisión. El desgraciado sabía que iban a llegarme los dichos; seguramente urdió todo esto desde la oscuridad de su celda y ahora está haciendo lo mismo conmigo, sumergiéndome en la penumbra para que asome la cabeza con la menor iluminación y pueda pisarme como un insecto.
Luz. Otra vez encendió la luz. Tengo el teléfono al alcance de la vista, debo apurarme a tomarlo. ¡Maldición! Volvió a cortar la energía. Está jugando al gato y al ratón conmigo… no voy a dejar que se salga con la suya.
Me duele el pecho. No importa. Voy a poder sobrevivir. No pasé treinta años escondido, con otra identidad, con una nueva vida, para que él venga y me arrebate todo. Es verdad que fui un asesino como él, un ladrón sin escrúpulos a la hora de golpear y masacrar…pero eso me hace más fuerte para resistir…
Sigue jugando con la luz. La enciende cinco ó diez segundos y la vuelve a cortar.
No. La puntada en el pecho. El brazo dormido…
Aguantar, tengo que aguantar. Quizá un paso más pueda ayudarme. Es mucho el dolor… debo alcanzar las pastillas sobre el mueble. Las tomaré sin agua. No interesa.
Mis dedos a tientas buscan el frasco. Conozco el departamento de memoria aunque esté en sombras.
¡Maldito! Apaga la luz otra vez y vuelve a encenderla…debo llega antes que este débil corazón me traicione.
La puntada es horrible; apenas puedo respirar…apenas pue…

Voces débiles en el sótano del edificio.
Todo está bien señora con la llave de luz. Tiene que tener más cuidado cuando enchufe muchos artefactos. ¡Cuidado con su bebé, está jugando con la llave de luz de un apartamento! ¡Debe haber dejado a oscuras a alguien!
Historia incluida en el libro próximo a editar en “Cuentos para no dormir II”
                                          
LO ANAGÓGICO

Aquella mañana sus manos sangraban como las llagas de nuestro señor Jesucristo y él era un elegido, una señal en este mundo incrédulo y agnóstico que no quiere siquiera esforzarse en probar la veracidad de la existencia del creador.
Creía como creen los fieles. Como debería de creer el hijo al padre, con idolatría, con adoración.
Así él creía en Dios, en su palabra, en su misticismo, en sus milagros desparramados por doquier en el mundo.

Ella no podía ver en él los misterios revelados del Padre, decía esforzarse pero él no le creía; no podía entender cómo su par, su pareja en esta vida no llegaba a presenciar los milagros de Dios en su persona.
Intentaba explicarle, mostrarle la sangre fluyendo de las marcas del hijo de Dios pero ella decía no ver nada, como si ello fuera posible.

Uno tras otro los estigmas aparecían en su cuerpo, en su entorno y ella seguía sin notar las pruebas que el señor enviaba.
Él comenzó a dudar de su amada ¿acaso estaría poseída por el demonio? ¿ella misma era una prueba más para su inquebrantable fe?
Debía hacer algo. Dios así lo esperaba y él no defraudaría al Señor.


La miró dulcemente; ella con algo de temor se entregó a la caricia que los dedos de él hicieron sobre sus ojos mientras le decía que la Biblia era la guía que debían seguir, mientras le recordaba cuánto la amaba.
— “Si tus ojos te ofenden, arráncatelos” cita Dios –exclamó.
Luego todo fue oscuridad y gritos.


CONSEJOS DE MADRE

Le di mis mejores años, mis ilusiones, mi vida por completo. Le busqué un atajo a la felicidad ¿sabés?
Y hoy, hoy...me dice que se terminó, que no hay más, que todo es parte del pasado.
¿Y qué querés que haga? ¿Que lo mate? ¿Qué le pida explicaciones?
¡No va a servir de nada! ¿entendés? de nada, créeme. Sé lo que digo.
No se puede obligar a alguien a amar. Es imposible.
Por eso estoy de vuelta mamá, porque vos me dijiste que no lo siguiera, que no soñara con imposibles, que "ese" no era para mí.
          ¿Pero te hice caso? ¡Por supuesto que no!
—"No repitas mi pasado" -dijiste llorando- "No trabajes para él, no te dejes usar como lo hice yo. Que no te utilice para que mantengas sus vicios, para que le pagues sus estudios”. Lo recuerdo como si fuese hoy mamá. ¡Sabías tanto y no te supe escuchar!

Me usó como quiso; pagué sus estudios laburando casi 18 horas por día para que él se recibiese de abogado.
Supuestamente cuando tuviese el título, yo ya no debería tener dos trabajos y podríamos tener hijos y una casa mejor. Si hasta aborté porque me dijo que no era el momento, que esperásemos. ¡Y cómo me dolió, mamá, hacer eso! Pequé y Dios me castigó dejándome estéril y al borde de la muerte.
Pero así y todo mamá ¡yo le creía! ¡Yo confiaba en él! Lo amaba tanto.

Sé que no estuve cuando me necesitaste. No tenía tiempo ¿entendés? no había un minuto de descanso hasta no lograr el sueño de los dos. ¡un sueño que resultó suyo solamente!
¡Ya está mamá, no reproches más! tenés razón, siempre la tuviste. Me dejó por otra ¿sabés? más joven e instruida por supuesto; otra abogada como él.
Y yo acá estoy. Soy tu hija arrepentida. ¿Me haces un lugar junto a vos? ¡te necesito tanto mamá! ¡no me despreciés, por favor!.
¡¡Gracias mamá!!...gracias... dejáme estar a tu lado...¡Así, gracias mamá, gracias!!!!
         El estruendo de un balazo retumbó en el cementerio.




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